lunes, 10 de diciembre de 2007

Christa Wolf se asoma al enigma de Anna Seghers

Y escribe: “Anna Seghers: alemana, judía, comunista, escritora, mujer, madre. En cada una de estas palabras hay que pararse a reflexionar”. Demasiadas identidades, y potentes todas ellas. Contradictorias, en parte. Profundas, abisales, sin marcha atrás algunas. Faltan la condición de exiliada y de perseguida por el nazismo. Hace poco se reeditó en España su novela La séptima cruz. Ahora Bruguera rescata un conjunto de relatos: La excursión de las muchachas muertas. De inmediato, pienso hacer algún hueco para leerlo. No me dejará indiferente, intuyo.
Seghers vivió durante un tiempo en México, junto a otros refugiados europeos. Colaboró con el Comité de refugiados antifascistas y con Constancia de la Mora firmó un opúsculo en el que daban cuenta de la magnitud de la diáspora: Tell the story of the Joint Anti-fascist Refugee Committee. Pertenece a la generación de escritores que unió literatura y compromiso. Su obra es un enigma a descubrir, pero Christa Wolf es una embajadora magnífica. Ya dice bastante en estas dos frases. El lector que escriba la tercera.