viernes, 12 de junio de 2015

Isabel Oyarzábal de Palencia

Aniversario del nacimiento de Isabel Oyarzábal de Palencia (Málaga, 1878-México, 1974), escritora, feminista y socialista. Tras el golpe militar de 1936 que el Gobierno no consiguió frenar y que aunque no triunfó desencadenó la Guerra Civil, Isabel Oyarzábal fue enviada a Suecia como ministra plenipotenciaria para sustituir al embajador, afín a los golpistas. La biografía de Isabel Oyarzábal esta incluida en Las republicanas "burguesas" (Punto de Vista Editores/Sílex, Madrid, 2015)









Cito el primer párrafo del retrato de Isabel de Oyarzábal que aparece en Las republicanas "burguesas":


Hay vidas que además de ser lo que son, evocan atmósferas colectivas.
Con sólo nombrarlas se puede captar el sentir de su
generación. Su propia historia se nutre de trazos generacionales
comunes en los que confluyen otras peripecias vitales. Isabel
Oyarzábal Smith (Málaga, 1878-México, 1974), conocida como
Isabel de Palencia tras adoptar el apellido de su marido, o como
Ella Palencia dentro de su círculo íntimo, formó parte de la minoría
de mujeres que alcanzó relevancia durante la Segunda República,
a pesar de que desde un punto de vista biográfico se la
podría situar en una generación anterior, la del 14 del siglo XX. O
incluso con algunas reminiscencias de la del 98.En el fondo, hubo
muchas mujeres e identidades en Isabel o Ella Palencia. Tantas
que hasta utilizó el seudónimo de Beatriz Galindo para firmar
las Crónicas Femeninas que publicó en El Sol. La suya fue una vida
intensa, versátil y difícil de clasificar. Ya desde su juventud experimentó
una especie de carrera contra reloj para llevar a cabo sus
múltiples proyectos. Su biografía sugiere que hubo otras formas
de ser mujer en España en el primer tercio de siglo XX.

jueves, 28 de mayo de 2015

Presentación de Las republicanas "burguesas"

El 21 de mayo presenté el libro Las republicanas "burguesas" en la librería madrileña Marcial Pons. En realidad fue la editorial Punto de Vista Editores, inicialmente digital, la que se presentó a los lectores con sus primeros títulos en papel (entre ellos Las republicanas "burguesas") en coedición con Sílex. Adjunto un resume de mi intervención en la presentación. Un acto en el que me sentí acogida y rodeada de amigos.








Este es un libro que se ha ido haciendo casi solo; un libro que no sabía que iba a terminar siendo un libro, a pesar de ser rabiosamente personal. Tampoco sabía que iba a tener este título un poco provocativo, transgresor y en algunos casos hasta paradójico, Las republicanas "burguesas". Aunque el título sí estaba en mi cabeza desde hace años. Era cuestión de que el título y el libro se encontraran. Y la oportunidad llegó cuando J.L. Ibáñez me  propuso que publicara en Punto de Vista Editores, hermana menor de Sílex, aunque sea una empresa independiente, y en principio dedicada solo al libro digital. Aunque finalmente, algunos de sus títulos hayan pasado a ser también libros impresos, como Las republicanas "burguesas". 

Como sabéis, el libro contiene catorce retratos o biografías de mujeres relevantes que he publicado previamente en la revista literaria de Oviedo, CLARÍN. Estos textos, una vez seleccionados, han sido revisados y completados para adecuarlos al libro. Cuando escribí la semblanza, de Constancia de la Mora Maura, ni siquiera pensaba que acabaría escribiendo una veintena más, y que, lo que  iba a ser un solo artículo terminaría siendo una relación "estable" con CLARÍN. Todo empezó, como decía, con Constancia de la Mora. A raíz de publicar su biografía y la de su hermana Marichu en La roja y la falangista. Dos hermanas en la España del 36 (Planeta, 2006), el personaje de Constancia, Connie, siguió interpelándome. Cuando se publica un libro suele quedar un eco, Una necesidad de explicar algo más el personaje, o incidir en ciertos aspectos que, a pesar de estar claros en el libro, no todos los lectores lo ven. Así que necesitaba sintetizar, una vez más, la figura de Connie de la Mora. Y más cuando Constancia concita afinidades y rechazos. Para algunos es un icono, una muler que saltó de la holgada vida de nieta de Maura a republicana de izquierdas; para otros era una conversa con todos sus defectos y, cuando entró en el PCE, iniciada ya la Guerra Civil, una estalinista obediente. Así que escribí esta semblanza que aparece en Las republicanas "burguesas", en el que ya adelanto que ella logró tan comunista como burguesa.

Meses después leí la primera parte de los Diarios de Zenobia Camprubí que, a mi juicio, ponían en duda que fuera la mujer sumisa y dependiente que algunos han señalado. Porque una cosa es que Juan Ramón fuera absorbente y neurótico y otra que ella, aún aceptando su papel de esposa, secretaria y traductora, redujera su vida a eso, o no se rebelara. Se rebelaba, ahí está su voz en sus Diarios. Así que escribí un segundo artículo para CLARÍN sobre Zenobia Camprubí. Y luego sobre Mercè Rodoreda, y muchas otras....Y cuando llevaba diez o doce retratos me di cuenta que había ya un libro en ciernes. 

Y por qué "burguesas"? Porque algunas son burguesas y republicanas de libro, como la propia Connie; o como Isabel Oyarzábal de Palencia, una "burguesa" de actividad incansable, socialista por elección. Otras, evidentemente, no fueron tan burguesas, pero sí de clase media. Josefina Carabias, por ejemplo, nació en Arenas de San Pedro (Ávila) y sus padres eran propietarios rurales, podría decirse que venía de una familia de la "burguesía rural". Y María Moliner y su hermana Matilde eran hijas de médico, pero cuando el padre  se marchó a Argentina pasaron por penalidades económicas. Así que burguesas en sentido estiicto, pues no, para nada. Ahora bien, en ningún momento renunciaron a ir a la Universidad -con lo fácil que era a principios del siglo XX dejar de ir a la Universidad si se era mujer y no había dinero-, porque para las hermanas Moliner estudiar estaba en su ADN, era irrenunciable. 
Al unir republicanas y burguesas pongo el foco además, no en las clases populares que saludaron la llegada de la Segunda República, sino en las clases medias innovadoras  y cultas que la apoyaron y la alentaron desde los periódicos y las tribunas culturales Las clases progresistas y moderadas, en definitiva, que valoraban la educación y que permitieron que sus hijas y no solo sus hijos estudiaran. La clase social que aunque leyera a Galdós, no se identificaba con la España galdosiana sino con esos vientos de laicismo  y modernidad que traía la Institución Libre de Enseñanza. Esa España que necesitaba engancharse de una vez al tren de la modernidad. En ese sentido la Segunda República no se limitó a relevar a una agotada Monarquía predemocrática, sino a impulsar reformas, la puesta en marcha del reloj histórico, el rescate de la modernidad. Reformas para las mujeres como la del derecho al voto que lideró Clara Campoamor. Y otras reformas pendientes.
No es el momento de analizar ahora los logros y fallos de la Segunda Repúblcia, pero suscribo las palabras que Maruja Mallo dijo a su vuelta del exilio en una entrevista de 1977: "La noble República fundada por prohombres de aquella hora, y que tanto hizo por la cultura, el arte, la ciencia, la justicia social, había nacido en un momento anacrónico y desarmada, mientras a nivel mundial se preparaban mayores conflictos. Ese conjunto de humanistas fue atropellado por traición cainita y poderes extranjeros, ante la indiferencia de una Europa que no creía disfrutar tan pronto de una guerra".

Una de las claras apuesta de la Segunda República fue la educación.. No hay que olvidar que al principio del siglo XX el analfabetismo era del 70%.  Y uno de sus proyectos más queridos fue la creación de las Misiones Pedagógicas, cuyo objetivo era llevar los libros y la cultura a los pueblos. María Moliner se involucró a fondo en las Misiones Pedagógicas y recorrió la periferia valenciana para crear bibliotecas rurales que aunque solían estar en las escuelas, eran para niños y adultos. Los libros que llevaba se quedaban en depósito, no se regalaban, y cuando ya los habían leído, llegaban lotes nuevos. En un texto conocido como Instrucción para el servicio de las pequeñas bibliotecas Moliner se dirigía así a los nuevos bibliotecarios de los pueblos:

No, amigos bibliotecarios, no. En vuestro pueblo la gente no es más cerril que en otros pueblos de España ni que en otros pueblos del mundo. Probad a hablarles de cultura y veréis cómo sus ojos se abren y sus cabezas se mueven en un gesto de asentimiento, y cómo invariablemente responden: ¡Eso, eso es lo que nos hace falta: cultura!

Pues eso, cultura. Ese es espíritu que recorre el libro.
 El espíritu de Las republicanas "burguesas".

martes, 12 de mayo de 2015

Republicanas, ilustradas...y ¿burguesas?

Una entrevista en nuevatribuna.es sobre mi último libro, Las republicanas "burguesas", publicado recientemente en edición impresa, además de la versión digital de 2014.



http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/republicanas-ilustradas-y-burguesas/20150508095806115713.html



viernes, 17 de abril de 2015

Libros escritos, libros vividos

Empieza la semana del Libro....Porque ya no es solo la fecha del 23 de abril, sino la víspera y la antevíspera...Desde hace unos años, siempre hay uno o dos libros que me acompañan en estas fechas. Algunos, los primeros que publiqué, empiezan a alejarse: la novela Años en fuga (2001) y el ensayo Mujeres de la posguerra: De Carmen Laforet a Rosa Chacel, historia de una generación (2002). Todavía sobrevive en algunas librerías, sin embargo, La roja y la falangista: Dos hermanas en la España del 36 (2006). Pero, sobre todo, tengo muy presente mis últimos libros: El exilio interior. La vida de María Moliner (Turner, 2011) y el que está llegando a las librerías, Las republicanas "burguesas" (Punto de Vista Editores, 2015), aunque la edición digital lleva meses en el mercado.
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martes, 14 de abril de 2015

Amigas y republicanas

El libro Las republicanas "burguesas" (editado como ebook y a punto de publicarse en edición impresa por Punto de Vista Editores) me ha dado la oportunidad de evocar a un puñado de mujeres excepcionales identificadas con la Segunda República o que crearon su obra en ese periodo. Ninguna era una desconocida para mí, ya que había escrito previamente de ellas. En especial de María Moliner, Constancia de la Mora y Merè Rodoreda, de quienes ya había escrito en anteriores libros. Sinembargo, en Las republcianas "burguesas", hay un personaje nuevo, Zenobia Camprubí, que aglutina, por su dinamismo y sus vínculos de amistad a la mayoría de las otras mujeres biografíadas. Camprubí fue amiga personal de Constancia de la Mora y de Isabel Oyarzábal de Palencia, con quien había formado parte de la junta directiva del Lyceum Club femenino, creado en 1926 y presidido por María de Maeztu. Al mismo tiempo, Zenobia Camprubí era un referente para otras de las republicanas de la burguesía ilustrada. Con Carmen de Zulueta, Josefina Carabias (alojada en la Residencia de Señoritas mientras cursaba Derecho), María Moliner y su hermana Matilde Moliner, le unía el vínculo de la Instiutución Libre de Enseñanza. Con Matilde Ucelay, primera mujer arquitecta, y nacida en una familia ligada al mundo cultural y teatral que recibía a menudo entre sus amigos a Federico García Lorca, la vinculación, aunque indirecta, era también clara. Al final, este pequeño mosaico de mujeres republicanas de ascendencia burguesa o peteneciente a la clase media culta, formaban un universo de fe en el progreso y en la libertad. No podemos entender el faro que supuso para ellas el marcho republicano. La República fue ante todo una alegoría de la mejor política, más allá de ser un Régimen específico. La historia ya ha condenado a los que de modo directo o indirecto se empeñaron en reventar aquel proyecto democrático. La democracia está más arraigada en nuestros días que entonces y no tiene demasiado sentido reivindicar de forma literal aquel tiempo perdido. Pero es saludable rescatar su espíritu y rendir homenaje a la lealtad de Zenobia Camprubí, María Moliner, Isabel Oyarzábal, Josefina Carabias, Constancia de la Mora, Mercè Rodoreda, Carmen de Zulueta, Remedios Varo, Matilde Ucelay, María Brey y tantas otras que defendieron sus principios antes que su conveniencia.



De arriba abajo, imágenes de Isabel Oyarzábal, Mercè Rodoreda, Constancia de la Mora, Matilde Ucelay, Zenobia Camprubí (cubierta de Las republicanas "burguesas") y las hermanas María y Matilde Moliner.

domingo, 22 de febrero de 2015

Francisco Giner de los Ríos, maestro de María Moliner

Cien años ya. Se conmemora el centenario de la muerte de Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza. Giner de los Ríos y su estrecho colaborador Manuel B. Cossío fueron los primeros referentes intelectuales de María Moliner. Alumna de la Institución Libre de Enseñanza, la sede de la calle del Obelisco, en Madrid, Moliner  pasaría poco tiempo por sus aulas, pero mantendría una relación cercana con Cossío, su principal mentor en sus años de juventud. En 1915, cuando falleció don Francisco, María Moliner y sus hermanos habían dejado Madrid para volver a Aragón, la tierra de su madre. Esta confiaba en que al estar cerca de los suyos y al disponer de una casa de  verano, el Molino, podría paliar mejor que en Madrid las estrecheces en que les había dejado su marido al marcharse a Argentina. El recuerdo de la ILE era tan intenso que los hermanos Moliner se sintieron conmocionados cuando leyeron en la prensa que había muerte don Francisco. Y no tardaron en enviar una carta de pésame a sus antiguos profesores, tal como recojo en "El exilio interior: La vida de María Moliner" (Turner, 2011).
La carta, fechada en Zaragoza el 21 de febrero de 1915, escrita con la solemnidad con la que los niños y adolescentes que eran se refieren a los acontecimientos importantes, dice así:
"Estimados profesores: Ha venido a nuestro conocimiento la muerte de don Francisco, por cuya causa damos a Uds el pésame, y al hacerlo así nos lo damos a nosotros mismos y a España entera.
[...] El sentimiento que experimentamos es difícil de expresar, pues sin ser igual que el que se experimenta por la pérdida de un ser con el que nos unieran vínculos de parentesco, es sin embargo, por lo menos tan intenso como éste.
Reciban el afecto de sus discípulos.
Enrique Moliner
María Moliner
Matilde Moliner


Sus discípulos. Así se sentína. No en vano esos años de formación en la ILE fueron decisivos para la futura lexicógrafas y sus hermanos, especialmente para Matilde, la pequeña, que fue quien asistió con regularidad a las clases del olegio de la calle del Obelisco, hoy de Martínez Campos.



domingo, 1 de febrero de 2015

Lola González: el coraje y la dignidad frente a la sinrazón

Ha muerto Dolores González Ruiz, abogada y superviviente de la matanza de Atocha. Ha muerto de cáncer de pulmón, a los 68 años, después de haber estado a punto de morir muchas veces. Y no solo en el atentado de Atocha. Estuvo a punto de morir de depresión, de inanición, o de dolor -en el fondo, todo era lo mismo-, y, sin embargo, resistió, peleando por la vida por dignidad, aunque una parte de ella fuera muriendo año tras año de pena.
 Su historia personal ha estado plagada de pérdidas cruciales, un tributo a la fatalidad y también a su compromiso antifranquista. Un compromiso político que adquirió en sus años de Derecho, en la década de los sesenta del siglo XX. Su novio, el también estudiante Enrique Ruano, murió en extrañas circunstancias en 1969: detenido por repartir propaganda ilegal (es decir por hacer oposición a la dictadura), incomunicado durante tres días y acorralado por la policía cuando le llevaba a registrar el piso  de un amigo, trató de escapar por una ventana y perdió la vida. En ese momento, Dolores González estaba también detenida. El caso Ruano ha hecho correr ríos de tinta, y su muerte -escandalosamente impune- marcó la memoria de los universitarios madrileños de la época: muy pocos se creyeron la versión oficial de que se había suicidado, y en numerosos textos se habla, cuando menos, de muerte inducida. La pérdida de Enrique Ruano supuso el primer mazazo para Dolores González, Lola, como la conocían sus amigos. Fue también el primer eslabón que la llevó a la depresión. Años después, Dolores González se casó con Francisco Javier Sahuquillo, uno de los letrados asesinados en Atocha.Ella sobrevivió de sus heridas físicas, aunque le quedaron importantes secuelas que la llevaron varias veces al quirófano. Pero además de víctima de atentado, tendría que vivir con el dolor inmenso de saber que le habían vuelto a matar a su pareja.
Hace bastantes años, en 1987, quise entrevistarla para el periódico en que trabajaba. Lola no quería entrevistas, no quería revivir nada, porque su relato ante la periodista no le iba a reportar más que dolor y rabia. Supondría un nuevo despojamiento y rememorarlo no le iba a devolver a Enrique ni a Francisco Javier Sahuquillo. No quería entrevistas y solo mantuvo una breve conversación telefónica por cortesía. Vivía entre Madrid Santander, donde tenía vínculos familiares, y había aceptado vivir de forma plana, sin demasiadas metas personales y sin grandes planes. "A mí me han desbaratado mis planes personales sitemáticamente", confesó. Contó asimismo que una vez superadas las heridas causadas en el atentado, le sobrevino una nueva y devastadora depresión en los ochenta. No tenía ganas de vivir ni de alimentarse. Fue ingresada en el hospital y de nuevo luchó por sobrevivir. Decidió vivir por dignidad, caminando sin ganas por una historia, la suya, que merece la pena ser recordada. "Morirse no es tan fácil", reconoció durante nuestra quizás no tan breve conversación. Sobrevivió al atentado y al dolor, aunque en el fondo no los superara  La fecha de esa muerte la marcó la enfermedad, una metáfora de tantas desdichas vividas.
Respetada y respetable Lola, adiós. Tu historia es demasiado terrible y grande para que pueda morir, pero tú mereces descansar en paz. Con honor, porque la democracia se hizo con gente como tú. Aunque evidentemente, la democracia no necesitaba tanto dolor, tu dolor y el de tantos.





Adjunto el enlace del artículo que escribí en EL PAÍS como consecuencia de la conversación que mantuve con Dolores González en los meses en que se presentaba como candidata al Parlamento Europeo por IU.
http://elpais.com/diario/1987/06/18/ultima/550965603_850215.html