viernes, 6 de marzo de 2009

Chéjov, siempre Chéjov

He realizado dos viajes en la misma semana en trenes de los llamados de media distancia, uno de ellos a Salamanca para hablar de Constancia de la Mora Maura y su hermana Marichu en unas jornadas del Centro de la Memoria dedicadas a la mujer con motivo de la festividad del 8 de marzo.
En estos viajes en trenes sencillos, sin cafetería, sin apenas servicios más allá del hecho de viajar, he redescubierto una cierta libertad. Viajar sin más, pasando en estas ocasiones por parajes hermosos, impagables, al filo de la sierra. Y con los Diarios de Katherine Mansfield, que he retomado. Ayer leí una evocación de Chéjov, de ese Chéjov en cuyos cuentos nunca pasa nada y pasa todo. Me gustó esta llamada de K. M. a Chejov: "¡Ay Chéjov! ¿Por qué estás muerto? ¿Por qué no me es posible hablar contigo en una habitación grande y más bien oscura, al atardecer, cuando la luz se vuelve verde por el balanceo de los árboles en el exterior?" Qué sugerente imagen, qué soledad la del escritor que no encuentra a la luz de la tarde a Chéjov, y por el contrario sólo cosecha el vacío y el cansancio del día que termina.... Que nadie nos arrebate esta belleza gratuita que el dinero no puede pagar ni conquistar; que nadie nos eche encima sus miedos para que nosotros tengamos también miedo.... Guardemos la pequeña felicidad de ese momento único en que sabemos y vemos que todo está bien a nuestro alrededor. Todo eso es lo que deseo hoy a todos los que lean estas líneas y a todos los que aman la literatura y la vida.


Cambio de registro. El sábado vi al fin la exposición de Francis Bacon. Dolor, dolor, expresión del dolor, la vida a dentelladas, la vida invivible. Cuánto dolor (y por suerte arte, no un sufrimiento que se diluye en la nada de la experiencia personal). Y recuerdo de pronto Cuanta, cuanta guerra de Mercè Rodoreda. La escritora catalana, exiliada, ya escribía que en las guerras nadie gana, todos pierden, porque el coste es demasiado alto incluso para los vencedores. Así ocurrió en la GC española. Pero ojo, hubo unas víctimas claras: los derrotados, los asesinados, los represaliados, los exiliados. Y unos responsables morales: Se recuerda que una vez iniciada la confrontación, hubo crímenes por ambos lados, y no voy a discutirlo, aunque es una afirmación que habría que matizar. Pero esa confrontación tuvo unas causas y unos responsables directos. Había ya desde el fallido golpe de Sanjurjo, elementos dispuestos a una sublevación para derribar el sistema político y parlamentario imperante. ¿Que no había más remedio, que la guerra era inevitable? Por Dios, ¿porque había elementos incontrolados o terroristas de derecha e izquierda había que ir al caos y la barbarie de matarse todos? Hubo gente que preparó durante meses el golpe con sectores económicos y con legaciones diplomáticas extranjeras como Alemania e Italia. ¿Que estos golpistas no querían ni mucho menos ir a la GC? Por supuesto, querían aniquilar a sus adversarios sin generalizar las matanzas. ¿Y qué? Al iniciar una senda tan peligrosa como envenenada eso es lo que cosecharon. El golpe no triunfó, pero tampoco fue sofocado por el Gobierno, y ahí surgió el delirio, la devastación, el todos contra todos. Y los que no querían pelear con nadie que se aguantaran, tendrían que acabar haciéndolo si no les mataban antes.
No creo en la mística de las pistolas, sino sólo en la mística, a ser posible templada,
es decir, no exenta de racionalidad y humanidad. No voy a mitificar a nadie de los que protagonizaron la contienda desde el punto de vista de las armas. Pero no olvidaré que la guerra la empezaron unos, y que sobre esos recae la responsabilidad histórica. La equidistancia no sirve en esto, no todo vale, ni se puede echar basura a los otros para defender o aminorar elo indefendible.
Y al final vuelvo al principio: ir a por la pequeña alegría de los pequeños momento de gracia, porque como decía Carmen Laforet, el sufrimiento ya vendrá solo... O no.

(Ley de plazos. Es lógico que los legisladores quieran ordenar y actualizar la Ley del aborto, a fin de que ninguna mujer sea condenada ni amenazada por tomar esta difícil decisión. ¿14 semanas? Me parece mucho, teniendo en cuenta que los casos realmente complicados tendrán más tiempo. ¿Doce, diez? Cuanto menos semanas mejor. Y en definitiva cuantos menos abortos mucho mejor. Pero ojo, para ello hay que formar en la responsabilidad y desplegar todos los medios para evitar los embarazos no deseados. Eso supone tomarse en serio la sexualidad, sin miedo, y educar al mismo tiempo en la certeza de que los actos tienen consecuencias y que, cada uno debe asumir sus propias decisiones con responsabilidad. Sin olvidar que siempre habrá un número de mujeres desesperadas dispuestas a interrumpir su embarazo como única opción. Lo que ellas necesitan no es moralina sino recursos económicos y educativos que les permitan realmente elegir.)

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