sábado, 16 de febrero de 2013
Leer (otro homenaje más) a Emily Dickinson
Los que amamos la literatura, pero no somos habituales lectores de poesía, tenemos una deuda con Emily Dickinson, la gran solitaria que se alimentó de vida interior, secretos y poemas. Figura literaria ella misma por el misterio que encierra su biografía, autora de culto por la hondura y exquisitez de sus poemas, su obra es permanente objeto de análisis por las claves biográficas y por tanto amorosas o existenciales que refleja. O que esconde y de pronto revela en un verso aparentemente oscuro. Ahora, Emily Dickinson, cada vez más presente y cercana entre nosotros, reaparece en las librerías con sus "Poesías completas" publicadas por Amargord.
¿Tenía defectos María Moliner?
Son muchas las críticas, reseñas y comentarios sobre "El exilio interior. La vida de María Moliner" (Turner, 2011), que he llegado a leer. De vez en cuando descubro algunas nueva. La mayoría son comentarios generosos, tal vez porque escribir la biografía de María Moliner es una tarea agradecida. De cualquier modo, en algunos textos se plantea un dilema que comparto: ¿se puede caer en el homenaje cuando se aborda una figura no solo positiva, sino ´casi ejemplar, como la autora del "Diccionario de Uso del español"? ¿Tenía María Moliner defectos o puntos discutibles que, como biógrafa, no he sabido ver o no he tenido oportunidad de conocer o comprobar? Desde luego, no todo es blanco ni negro. Todo el mundo tiene una parte menos interesante o un lado no del todo atractivo. Pero en María Moliner hay elementos, y algunos de peso, que la hacen brillar en el campo profesional y personal. Por otra parte, es una figura cargada de resistencia, una superviviente del exilio interior durante la posguerra. Y con muy pocos flecos discutibles, con poca "carne" para la polémica, ya que era discreta, nada altisonante y poco estridente.
Pero no aburrida... Defectos tenía, desde luego, los propios de su personalidad perfeccionista y puntillosa; su ironía algo chusca que no todos entendían...El afán de dar cuentas solo a sí misma, haciendo las cosas a su modo. Ahora bien, ´¿qué es eso frente al Diccionario? Es cierto que no ha llegado a mis manos epistolarios o documentos que puedan llegar más lejos para calar hondo en su personalidad o en sus posibles claroscuros. Quizá no los hubo, tal vez se perdieron. Podría haber cedido algo más a la especulación, pero he optado por la sobriedad.
En cuanto a su posición política, parece claro que, sin llegar a militar en organización política de forma clara, fue progresista y republicana comprometida. Sus ideas "eran bien conocidas", dijo ella misma. Pero también era una mujer que se resguardaba de las etiquetas, y que pasó por una Guerra Civil y un proceso de depuración posterior. No le gustaba dar demasiadas explicaciones. Porque era sencillamente ella misma. Y ser María Moliner no fue fácil: ya desde los 12 años tuvo que luchar firme para lograr sus sueños. Y así hasta el final de sus días.
Es posible que biografías como esta deriven en algún párrafo hacia "la admiración" o que se insinúen matices no del todo explicitados. En este caso, además, las notas y observaciones finales completan y ofrecen claves para releer la biografía. En todo caso, la visión del lector y su propia interpretación pueden ir más allá de lo que la autora ha querido o podido escribir.
Pero no aburrida... Defectos tenía, desde luego, los propios de su personalidad perfeccionista y puntillosa; su ironía algo chusca que no todos entendían...El afán de dar cuentas solo a sí misma, haciendo las cosas a su modo. Ahora bien, ´¿qué es eso frente al Diccionario? Es cierto que no ha llegado a mis manos epistolarios o documentos que puedan llegar más lejos para calar hondo en su personalidad o en sus posibles claroscuros. Quizá no los hubo, tal vez se perdieron. Podría haber cedido algo más a la especulación, pero he optado por la sobriedad.
En cuanto a su posición política, parece claro que, sin llegar a militar en organización política de forma clara, fue progresista y republicana comprometida. Sus ideas "eran bien conocidas", dijo ella misma. Pero también era una mujer que se resguardaba de las etiquetas, y que pasó por una Guerra Civil y un proceso de depuración posterior. No le gustaba dar demasiadas explicaciones. Porque era sencillamente ella misma. Y ser María Moliner no fue fácil: ya desde los 12 años tuvo que luchar firme para lograr sus sueños. Y así hasta el final de sus días.
Es posible que biografías como esta deriven en algún párrafo hacia "la admiración" o que se insinúen matices no del todo explicitados. En este caso, además, las notas y observaciones finales completan y ofrecen claves para releer la biografía. En todo caso, la visión del lector y su propia interpretación pueden ir más allá de lo que la autora ha querido o podido escribir.
martes, 22 de enero de 2013
(Libros de) Sexo para adolescentes y jóvenes
Los que además de lectores somos padres o madres, profesores, o periodistas (que siempre hemos valido para un roto y un descosido sea cuál sea nuestra especialidad) introducimos de vez en cuando en nuestras lecturas libros psicológicos o educativos. Son lecturas pensadas no tanto para nuestro placer o interés (aunque alguna vez puedan coincidir) como para estar al día. En los últimos años he intercalado algún que otro manual sobre la enseñanza que se imparte y (la que por desgracia no se imparte) en nuestros días y cómo afectan las inteligencias múltiples al aprendizaje. Recientemente he cambiado de registro y he buscado en las librerías libros sobre la sexualidad en la adolescencia destinados no a expertos sino a los propios protagosnistas. Desde la edad adulta se puede pensar pque los chicos de 15 a 17 años no necesitan ya libros de este tipo. La televisión se ha encargado de enseñarles hasta el Kamasutra sin necesidad de leerlo. Muchos practican ya el sexo o están en ello. Sin embargo, no siempre la información recibida es eficaz: se siguen haciendo preguntas y algunso no siempre asimilan lo que saben o han visto. Puede que, incluso, no les venga mal desaprender informaciones tomadas de aquí y allá.
Yo misma no sospechaba que iba a encontrar tantos títulos específicos para esta franja de edad. La mayoría tan expresivos como "Érase una vez la primera vez". Ciertamente, cada vez es más frecuente que se publiquen libros que abordan cuestiones muy básicas sobre el sexo y la reproducción para niños. Pero estos títulos de iniciación a la educación sexual se quedan cortos llegada la adolescencia. Por otra parte, los manuales clásicos sobre el sexo de carácter divulgativo no siempre resultan asequibles ni apropiados a los 16 años.
Por fortuna, la psicóloga Luisa Fernanda Yagüe me recomendó que visitara la Librería Pedagógica, situada en Madrid, y en donde ya había estado en otra ocasión en busca de literatura infantil. Allí, en efecto, enconté algunos libros interesantes con títulos bastante adecuados, desde el obvio "Sexo para adolescentes" al acertado "¿Qué me está pasando? Libro para chicas" (hay otro para chicos, con el mismo título) o el ya citado "Érase una vez la primera vez". Sin duda, un título bastante aproximado a lo que les sucede a muchos adolescentes que desean/temen tener una primera relación sexual, en vista de que parte de sus amigos o compañeros dicen haberse iniciado ya. La única pega es que el mismo título presupone o anticipa ya esa primera vez, por lo que hay que leerlo en el momento justo. Uno de los más vendidos, pese a que no es de los más económicos, es el también mencionado "¿Qué me está pasando?" en su doble versión para chicos o para chicas. Para los preadolescentes de doce a catorce, uno de los más claros y asequibles es el tercer manual de la serie "Preguntas al amor". Hay otros muchos, algunos de ellos enfocados para el debate en el aula o la lectura en familia. Pero entre la falta de tiempo o de clima que faciliten la lectura familiar y la sobrecarga de los profesores (con la ausencia de asignaturas clave como Educación para la Ciudadanía o afines), al final, siempre habrá chicos y chicas que opten por la lectura individual, eso sí, de calidad. La tele no puede ni debe ser la única iniciadora sentimental de las últimas generaciones.
Yo misma no sospechaba que iba a encontrar tantos títulos específicos para esta franja de edad. La mayoría tan expresivos como "Érase una vez la primera vez". Ciertamente, cada vez es más frecuente que se publiquen libros que abordan cuestiones muy básicas sobre el sexo y la reproducción para niños. Pero estos títulos de iniciación a la educación sexual se quedan cortos llegada la adolescencia. Por otra parte, los manuales clásicos sobre el sexo de carácter divulgativo no siempre resultan asequibles ni apropiados a los 16 años.
Por fortuna, la psicóloga Luisa Fernanda Yagüe me recomendó que visitara la Librería Pedagógica, situada en Madrid, y en donde ya había estado en otra ocasión en busca de literatura infantil. Allí, en efecto, enconté algunos libros interesantes con títulos bastante adecuados, desde el obvio "Sexo para adolescentes" al acertado "¿Qué me está pasando? Libro para chicas" (hay otro para chicos, con el mismo título) o el ya citado "Érase una vez la primera vez". Sin duda, un título bastante aproximado a lo que les sucede a muchos adolescentes que desean/temen tener una primera relación sexual, en vista de que parte de sus amigos o compañeros dicen haberse iniciado ya. La única pega es que el mismo título presupone o anticipa ya esa primera vez, por lo que hay que leerlo en el momento justo. Uno de los más vendidos, pese a que no es de los más económicos, es el también mencionado "¿Qué me está pasando?" en su doble versión para chicos o para chicas. Para los preadolescentes de doce a catorce, uno de los más claros y asequibles es el tercer manual de la serie "Preguntas al amor". Hay otros muchos, algunos de ellos enfocados para el debate en el aula o la lectura en familia. Pero entre la falta de tiempo o de clima que faciliten la lectura familiar y la sobrecarga de los profesores (con la ausencia de asignaturas clave como Educación para la Ciudadanía o afines), al final, siempre habrá chicos y chicas que opten por la lectura individual, eso sí, de calidad. La tele no puede ni debe ser la única iniciadora sentimental de las últimas generaciones.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Andreu Alfaro y la Escuela Cossío de Valencia
El escultor Andreu Alfaro, que acaba de morir, fue alumno de la Escuela Cossío de Valencia, en los años treinta del siglo XX y, por tanto, tuvo como profesora a María Moliner. La entonces bibliotecaria y su marido, junto a otros matrimonios de ideas reformistas, liderados por José Navarro Alcácer, crearon este centro inspirado en la Institución Libre de Enseñanza pensando en sus propios hijos y en los de otros padres que buscaran una educación distinta. Además de formar parte del núcleo fundador, María Moliner fue profesora de Lengua española de forma extraordinaria cuando sus funciones biliotecarias y sus Misiones Pedagógicas en pro de la lectura se lo permitían.
Angelina Carnicer fue una de las profesoras peramanentes de la Escuela Cossío donde estudió Andreu Alfaro. Hace casi dos décadas entrevisté al escultor en Valencia para un reportaje sobre el Mediterráneo como fuente de inspiración y creatividad que publiqué en el suplemento de Libros de El PAÍS, Babelia. Hace tres años traté de ponerme en contacto con él para que me contara sus recuerdos de la Escuela Cossío, pero debido a su débil memoria no fue posible acceder a su experiencia como alumno de María Moliner y Angelina Carnicer
Angelina Carnicer fue una de las profesoras peramanentes de la Escuela Cossío donde estudió Andreu Alfaro. Hace casi dos décadas entrevisté al escultor en Valencia para un reportaje sobre el Mediterráneo como fuente de inspiración y creatividad que publiqué en el suplemento de Libros de El PAÍS, Babelia. Hace tres años traté de ponerme en contacto con él para que me contara sus recuerdos de la Escuela Cossío, pero debido a su débil memoria no fue posible acceder a su experiencia como alumno de María Moliner y Angelina Carnicer
Por qué escribimos (de) lo que escribimos
He asistido estos días a dos de los debates de las jornadas "Mujeres y cultura: El debate pendiente" organizadas por Clásicas y Modernas en La Casa Encendia. En la primera de las mesas redondas, sobre Sexualidad y literatura, Carmen Riera habló del reto que supone para una escritora abordar temas como la maternidad o los sentimientos sin que eso implique que esa obra sea menor o que se etiquete desde fuera como "de mujeres". La literatura es universal, los
temas no son ni menores ni mayores y cada autor/a elige los temas que quiere contar. De lo que se trata es de cómo lo cuenta.
Fui también al último debate, sobre "Memoria histórica" y como autora de biografías, me interesó eel planteamiento de Isabel Morant de ir más allá de la empatía hacia el personaje (sin negarla, puesto que cada autor decide qué cuestiones investigan o le interesan), con un enfoque riguroso (y no necesariamente reivindicativo, añado, cuando lo que se busca es hacer visible a una figura olvidada).
Fui también al último debate, sobre "Memoria histórica" y como autora de biografías, me interesó eel planteamiento de Isabel Morant de ir más allá de la empatía hacia el personaje (sin negarla, puesto que cada autor decide qué cuestiones investigan o le interesan), con un enfoque riguroso (y no necesariamente reivindicativo, añado, cuando lo que se busca es hacer visible a una figura olvidada).
martes, 23 de octubre de 2012
María Moliner, personaje de teatro
Era una desconocida hasta hace poco, a pesar de ser la autora del Diccionario de uso del español, El Moliner. El diccionario más completo, útil y divertido de la lengua castellana, como evocaba García Márquez. Pero la figura de María Moliner, cada vez más visible (se le han dedicado decenas de bibliotecas y son muchos los colegios e institutos con su nombre), empieza a despertar el interés de dramaturgos y escenógrafos. El teatro La Abadía se inspira en ella y su obra monumental para montar una de sus obras de este otoño, El diccionario, de Manuel Calzada y José Carlos Plaza. Con Vicky Peña (que encarna a María Moliner),
Helio Pedregal y Lander Iglesias. ¡Vaya regalo (y sin duda, reto) Vicky Peña!
P. D. Hay también en marcha una ópera.
P. D. Hay también en marcha una ópera.
jueves, 18 de octubre de 2012
María Blanchard y Federico García Lorca
Federico García Lorca escribió y leyó en el Ateneo en 1932 "Elegía a María Blanchard" para recordar su muerte. El poeta recordaba que la descubrió siendo un adolescente, al contemplar Cuatro bañistas y un fauno (Ninfas encadenando a Sileno, 1910). "La energía del color puesto en la espátula, la trabazón de las materias y el desenfado de la composición me hicieron pensar en una María alta, vestida de rojo, opulenta y tiernamente cursi como una amazona. Los muchachos llevan un carnet blanco, que no abren más que a la luz de la luna, donde apuntan los nombres de las mujeres que no conocen para llevarlas a una alcoba de musgos y caracoles iluminados, siempre en lo alto de las torres". El adolescente que era Lorca entonces se veía a sí mismo todavía demasiado pequeño para relacionarse con la pintora. Alguien le dijo que la artista era jorobada y, desconcertado, empezó a ver que la energía que desprendía su paleta se basaba en la pasión por la pintura, en la defensa de su libertad, y en el deseo de volar alto y lejos de la mediocridad que la rodeaba. En España, algunos de sus alumnos se reían de ella por su baja estatura, su pelo corto y su falta de atractivo, pero fue capaz de marcharse a París, compartir estudio con Diego Rivera y vivir de la pintura. Todo ello al principio del siglo XX. No en vano Blanchard es una figura imprescindible dentro del movimiento cubista.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








