sábado, 22 de febrero de 2014

Antonio Machado, 75 años

Paradoja: Antonio Machado está más vivo que nunca. Pero en el exilio. En Colliure. Así lo ha querido la historia española (sobre todo la de los que dicen que nunca se equivocan y jamás piden perdón).

Recojo en su aniversario algunos párrafos sobre el poeta citados en El exilio interior. La vida de María Moliner (Turner, 2011):


"La Guerra Civil y la amenaza franquista sobre el sitiado Madrid empujarán al Gobierno a trasladarse a Valencia en noviembre de 1936. La universidad valenciana acogió al Ministerio de Instrucción Pública y cedió varias de sus salas a sus departamentos. Muy cerca, en la Biblioteca, se encontraba María Moliner, lo que propició que conociera y tratara muy pronto a los máximos responsables de la política cultural.
  El Gabinete instaló a los escritores e intelectuales evacuados en la recién creada Casa de Cultura, presidida por Antonio Machado. Su presencia insufló una intensa vida intelectual en un periodo marcado por la barbarie. Pronto surgieron voces e industrias culturales destinadas a encarar la guerra desde la creación. Publicaciones como El Mono Azul y Hora de España combatían al enemigo con las ideas, al tiempo que en sus páginas se debatía si los intelectuales servían a España con su sola creatividad o si debían ponerse al servicio de la guerra" (pp 145-146)







En 1959, la Asociación de Mujeres Universitarias fue más audaz y organizó un homenaje medio clandestino a Antonio Machado que reunió en su sede a poetas como Vicente Aleixandre y Caballero Bonald, y actores conocidos. El policía encargado de vigilar que no hubiera actividad subversiva se marchó tranquilo a tomar un café cuando le dijeron que allí se hablaría de poesía y de cosas de mujeres. En realidad, Francisco Rabal, Fernando Fernán Gómez y Fernando Rey recitaron poemas de Machados, algunos prohibidos por haber sido escritos durante la contienda, y emocionaron a los asistentes. El acto se convirtió en una añoranza y reivindicación de las libertades confiscadas por la dictadura. Ya decía Carmen Caamaño  que en el franquismo la cultura siempre acababa en política. (pág. 242)