lunes, 24 de septiembre de 2012

Recuperando a Gerda Taro, reportera de guerra


La alemana Gerda Taro, fue una de las primeras reporteras de guerra. En el verano de 1936 llegó a Barcelona y durante un año recorrió con su cámara la España republicana en guerra con los rebeldes franquistas. En 1937, durante la retirada de tropas de Brunete, Taro sufrió un accidente mortal, al ser aplastada por un carro de combate. Ligada profesional y sentimentalmente a Robert Capa, Taro es una fotógrafa de leyenda. La exposicón La maleta mexicana (en el Círculo de Bellas Artes de Madrid), permite ver su trayectoria. Dejo el enlace de una entrada dedicada a su breve, intensa y fascinante vida en el blog Mujeres de EL PAÍS



http://blogs.elpais.com/mujeres/2012/09/recordando-a-gerda-taro-la-fot%C3%B3grafa-que-acab%C3%B3-siendo-hero%C3%ADna.html

domingo, 20 de mayo de 2012

María Moliner, filóloga total

Veo que la editorial Gredos ha multiplicado este año títulos con María Moliner como autora (y edición de Joaquín Dacosta). Además de las sucesivas ediciones del Dicccionario de uso del español, presenta un Diccionario de Sinóminos y Antónimos, otra obra de Ortografía y una tercera sobre Verbos conjugados....Desde luego, Moliner se dejó las pestañas escribiendo la entrada dedicada al verbo. Y luego decía la añeja RAE (1972) que se necesitaba entonces más un gramático que una lexicógrafa. ¿Es que Moliner no era lingüista, además de lexicógrafa?

viernes, 4 de mayo de 2012

Nemirosvky y Munro

Leo a Irene Némirosvky y a Alice Munro casi simultáneamente. Paso de "El vino de la soledad" a "Demasiada felicidad" y viceversa. Y leo a ratos, y a medias, La capitana, de Elsa Osorio y sigo a Salinas ("La voz a ti debida" es un poema polisémico que sirve para la noche y el día, el amor y la nostalgia, la dicha y la memoria. Y a Salter, también a Salter.
Solo echo de menos una cosa: más tiempo y más (es decir, algunos) libros. El resto son afanes, algunos llenos de sentido, y otros absurdos.

martes, 24 de abril de 2012

Carpe diem

Carpe diem. Qué hallazgo de frase, me vale casi para todo.
El momento presente, el instante feliz o inspirado. En lo profesional, en lo personal. En todos esos yo en los que nos convertimos frente a los otros y frente a la (propia) conciencia.
Sigo leyendo cuentos de Alice Munro. Buenos compañeros en estos tiempos en que el presagio de la derrota no es la derrota misma, sino una oportunidad.

lunes, 19 de marzo de 2012

María Moliner, en Amazon




Mi biografía sobre María Moliner ("El exilio interior.La vida de María Moliner", editorial Turner) tiene ya versión electrónica, en Amazon. Una nueva forma de leer que espero que sigan lectores transoceánicos que no tienen a mano la edición impresa. Una edición en papel que, por cierto, se empieza a agotar.



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En paralelo, y dado que la vida permite vivir varias vidas (a algunos, porque también hay quien ni siquiera vive la que tiene y se lanza a la evasión o a la invasión de las de otros) estoy leyendo con interés "El vino de la soledad", de Irene Némirevsky, una autora que nunca deja indiferente. Y su prosa tampoco.

domingo, 1 de enero de 2012

Un tardío homenaje a MARÍA MOLINER



María Moliner tendrá el 16 de enero el homenaje que quizás tendría que haber recibido hace cuarenta años, cuando se jubiló como bibliotecaria, en 1970. Pero ese homenaje ha llegado al fin, a los treinta años de su muerte, en 1981. La Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid (donde Moliner trabajó desde 1946 hasta 1970 y donde posiblemente escribió algunas de las fichas de su Diccionario)y la biblioteca Tómás Navarro Tomás (Humanidades del CSIC), entre otros, la recordarán con una mesa redonda y una exposición que se inaugurará ese día.
Cada cosa en su sitio, diría quizás Moliner. El homenaje, aunque tarde, es bienvenido.

martes, 27 de diciembre de 2011

Cuatro personajes en una novela sobre la Guerra Civil

Acabo de terminar de leer una novela histórica sobre la Guerra Civil que ha publicado José David de la Fuente (pariente mío y profesor de Matemáticas durante muchos años en Arenas de San Pedro (Ávila), donde ha dirigido durante largo tiempo el instituto de Secundaria Juana Pimentel). Jose David de la Fuente ha emprendido una labor divulgativa sobre la historia de los años treinta del siglo pasado partiendo de lo local (los archivos municipales de ayuntamiento arenense) a lo universal (la consulta de archivos estatales), un periodo convulso y no siempre bien conocido por los prejuicios con que todavía se aborda: el agotamiento de la monarquía de Alfonso XIII, la llegada de la Segunda República, el golpe militar del 36 y la Guerra Civil. En un primer libro, "Papeles olvidados" registraba la vida cotidiana en Arenas de San Pedro en 1931 y los cambios acaecidos en la población y en la corporación municipal en el periodo republicano. En este segundo libro, "El guardián de la memoria", avanza en el tiempo y de forma novelada, recorre la trayectoria de varios personajes, muchos de ellos reales, que protagonizaron o padecieron la contienda fratricida. El relato se construye a través de estos personajes que vivieron el conflicto civil desde diferentes zonas y trincheras ideológicas, con Arenas de San Pedro como telón de fondo inicial y a la vez simbólico de lo que estaba sucediendo en otros puntos de España. A partir de ahí la narración se extiende hacia las poblaciones y ciudades limítrofes y el Madrid sitiado. El autor fija su atención en estos personajes y sus peripecias vitales de una manera didáctica, subrayando el factor humano, y en un tono ecuánime y conciliador que concitará más seguidores que detractores. Todo ello enmarcado en una documentada descripción del momento histórico que, más allá de la bondad o maldad de los personajes de uno u otro lado que aparecen en la narración, deja pocas dudas de cuáles eran las intenciones de quienes iniciaron el golpe militar y que, al no lograr su objetivo de forma inmediata ni ser sofocados en pocos días, arrojaron al país al incivil conflicto, generalizando el terror y la muerte.
Pero, al margen de las interpretaciones que pueda suscitar la obra, y puesto que se trata de una novela de personajes (tratados casi todos ellos con mucha comprensión por el autor), citaré algunos de los que, a mi juicio, merecerian ser recordados: Celso (el republicano arenense no sectario, de buena pasta y algo aventurero); Paula, la joven estudiosa de origen humilde convertida en miliciana y cuya vida se malogra en el frente; doña Juliana, la maestra de fuertes convicciones religiosas que es vejada por los llamados nacionales, en cierto modo los suyos, con la excusa de que había dado alguna charla instructiva en la Casa del Pueblo arenense en los años republicanos, y Daniel, el médico, uno de los personajes más complejos. Y en un segundo plano, Carlos, el oficial del bando vencedor, pero cuya vida personal ha quedado destrozada, que apaga sus contradicciones en una catarsis en parte inesperada y un cambio de rumbo...
Y Alberto, afortunado porque sobrevivió. Pero lejos de sus país, en Rusia.