domingo, 14 de abril de 2013

María Zambrano y el 14 de abril


"Alta, alta, ondeaba la bandera republicana, ahora ya del todo desplegada. (...) Eran las seis y veinte. Las seis y veinte de la tarde de un martes 14 de abril de 1931". Así evocó María Zambrano en su autobiografía "Delirio y destino" la tarde del 14 de abril que ella y su familia vivió de cerca, como otros madrileños que llegaron a la Puerta del Sol, a la sede de Gobernación. Los comicios del día anterior habían dado mayoría republicana y las autoridades reconocieron su derrota dando paso a la Segunda República sin alboroto, con naturalidad.
Y Zambrano prosigue:


"En la Puerta del Sol los grupos se renovaban incesantemente, como si la ciudad toda hubiese de pasar por aquel lugar, por aquel Centro mágico. Bajando por un costado de Gobernación llegó un grupo de obreros como danzando. Uno de los que formaban el grupo se destacó dirigiéndose a alguien que pasaba y gritó: "¡Viva la República!" mientras los demás revoloteaban en su danza improvisada, "Viva España". -"Claro, ¡Viva España!" y alzando el puño en un comienzo de ira con voz un poco ronca: "¡Y muera!..., pero no, que no muera nadie, que viva todo el mundo. Sí que viva el Mundo, que vivan todos, todo el mundo", con la voz por momentos más clara. Y alzando los brazos al cielo, dejando el pecho al descubierto, ofreciéndose como si estuviera frente al Universo, él solo, aún gritó: "¡Que viva todo el mundo!". La luz de un foco eléctrico le bañaba de arriba abajo; se reflejaba en su camisa blanca, blanca, de tan blanca, la misma blancura". ("Delirio y destino", págs 231-233, Mondadori 1989) Párrafo citado en  De la Fuente, I: Mujeres de la posguerra, págs 349-350, Planeta 2002



La Segunda Repúlica que hoy rememoramos llegó con consenso, con esperanza. Contaba con un proyecto reformista, una apuesta cultural muy atractiva y un conjunto de políticos deseosos de hacer las cosas bien. Pero aquello se frustró: ciertos sectores pusieron su empeño desde el primer día en cargarse todo aquello; algunos compañeros de viaje impacientes y nunca satisfechos con las reformas la pusieron también en peligro de manera irresponsable... Y vino el golpe del 36...Hay bibliografía suficiente para quien quiera saber. Uno de los puntos débiles de aquella etapa era la falta de conciencia democrática de amplios sectores de la sociedad. Hoy, la situación es completamente distinta, pero de alguna manera todavía frágil. La crisis y la desesperanza hacen evocar aquel día...Sí, pero la jefatura de Estado no es la panacea. Lo que necesita esta sociedad es más democracia, más tolerancia, menos guerracivilismo a la que salta...Los abismos, los extremos, los odios soterrados y los prrejuicios son los auténticos demonios.

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